Continuación del Astika Parva

 “Sauti dijo”: Esta es la montaña llamada Mandara, adornada con nubes cual picos. Esta es la mejor de las montañas, y está cubierta por todas partes con hierbas entrelazadas.  Hay infinidad de aves que derraman sus melodías y las bestias de presas vagan a su alrededor. Los dioses, las apsaras y los Kinnaras visitan este lugar. Hacia arriba se levantan once mil yojanas y descienden de la misma forma. Los dioses querían lanzarlo hacia arriba y utilizarlo como vara de batir pero fallaron, así que fueron donde Visnu y Brahma quienes estaban sentados juntos y les dijeron: Ideen un esquema diferente, consideren oh dioses como mandara puede desprenderse para nuestro bien.

 “Sauti continuo”: ¡Oh hijos de Bhrigu! Vishnu y Brahman consintieron hacerlo. Y el Señor de ojos de Loto (Vishnu) le puso una tarea dura al poderoso Ananta, el príncipe de las serpientes. El poderoso Ananta dirigido por Brahman y Narayana, oh Brahmana, rompió la montaña junto con los bosques y los habitantes de los bosques. Los dioses llegaron a las orillas del océano con Ananta y se dirigieron al océano diciendo: Oh océano, nosotros hemos llegado aquí a batir tus aguas para obtener el néctar. Y el océano contestó: Que así sea, no se vayan sin una parte de ella. Yo soy capaz de soportar la agitación de mis aguas fijadas por la montaña. Así, los dioses vinieron al rey de las tortugas y le dijeron: Oh Rey de las tortugas, ¡tú tienes que mantener la montaña en tu espalda! El rey de las tortugas estuvo de acuerdo, Indra ideó el lugar para colocar la montaña en la parte posterior.

Batieron el profundo Amrta

 “Los dioses y los Asuras hicieron de Mandara una vara de batir y de Vasuki la cuerda, y batieron el profundo amrta. Los Asuras sostuvieron a Vasuki al lado de la capilla y los dioses lo detuvieron al lado de la cola. Ananta, quien estaba a un lado de los dioses, en intervalos elevó el capó de la serpiente y de repente se bajó.  Y en consecuencia del esfuerzo de Vasuki  recibió de manos de los dioses y de los Asuras, vapores negros con llamas que salían de su boca. Éstos, se convirtieron en nubes cargadas de relámpagos, que derramaron el rocío que refrescó  a los dioses cansados. Flores también caían en todos lados del los árboles celestiales en el Mandara giratorio, refrescándolos.

Luego, Oh Brahmana, surgió de-lo profundo un enorme rugido semejante al rugido de las nubes en la disolución total. Diversos animales acuáticos eran aplastados por la gran montaña entregada al fantasma en las aguas saladas. Mataron a muchos moradores de las regiones más bajas y el mundo de Varuna. Altos  árboles con aves en el Mandara fueron arrancados de raíz y cayeron al agua. La fricción mutua de estos árboles también produjo incendios que ardieron con frecuencia. La montaña así como una masa de nubes negras cargada con relámpagos. Oh Brahmana, la propagación del fuego consumió a leones, elefantes y otras criaturas que estaban en la montaña. Entonces Indra extinguió el fuego vertiendo pesadas lluvias.

Después de batir, Oh Brahmana, se había prolongado durante algún tiempo las exudaciones gomosas de varios árboles y las hierbas se-establecieron con las características del amrta mezclados con agua del océano. Y los celestiales consiguieron la inmortalidad al beber el agua mezclada con esa goma y con el líquido extraído del oro.  Poco a poco, el agua lechosa por la profunda agitación se convirtió en mantequilla clarificada en virtud a las gomas y los jugos. Pero el néctar aún así no apareció.  Los dioses vinieron antes de la concesión de la bendición del Brahman. Y el Brahman en su asiento dijo: “Señor estamos rendidos, no tenemos más fuerza para-seguir batiendo.  El néctar aún no ha surgido de manera que ahora no tenemos los recursos, salvanos Narayana”.

 “Al escucharlos, Brahmana dijo a Narayana: Oh Señor, concédeles a los dioses fuerzas para batir profundamente de nuevo”.

 “Entonces Narayana conviniendo conceder sus oraciones, dijo: Sabios, yo les concedo fuerza suficiente. Vayan, pongan a la montaña en posición otra vez y batan el agua”.

Recuperando la fuerza, los dioses comenzaron de nuevo a batir. Un poco después,   la luna suave de mil rayos emergió del océano.  Después de esto surgió Laxmi vestida de blanco, luego Soma y el corcel blanco y después la celestial gema Kaustubha que honra el pecho de Narayana. Entonces Laxmi, Soma y el corcel flotaron en espíritu, todos llegaron antes de los dioses en las alturas. Luego se levantó el Dhanwantari  divino con el blanco recipiente de néctar en su mano. Y viéndolo, los Asuras dieron un fuerte grito diciendo: “sea nuestro”.

Con la agitación continua

 “Y a lo largo se levantó el gran elefante, Airavata, de enorme cuerpo y con dos pares de colmillos blancos. Y lo llevó a Indra, el portador del rayo. Sin embargo, con la agitación continua, el veneno Kalakuta apareció al final.  Envolviendo a la tierra de repente ardió cual humo de incendio. Y por el aroma del temeroso Kalakuta, los tres mundos quedaron estupefactos. Entonces Shiva, por solicitud de Brahma, tragó este veneno para la seguridad de la creación. El Maheswara divino lo sostuvo en su garganta y se dice que a partir de ese momento le llaman: Nilakanta (garganta azul). Viendo todos estos-maravillosas aconteciemientos, los Asuras se llenaron de desesperación y se prepararon para entrar en hostilidades con los dioses por la posesión de laxmi y amrta.

Narayana llamó a su hechizante Maya (Poder ilusorio) para ayudarle, y así, asumió la forma de una atractiva mujer, quien coqueteó con los Danavas. Los Danavas y los Daityas se encantaron con su belleza exquisita y perdieron la razón colocando de forma unánime, el Amrta en las manos de esa bella damisela”.

Así termina la decimoctava sección en el Astika Parva del Adi Parva.