Continuación del Astika Parva

 “Sauti dijo”: Oh mejor de las personas conocidas por Brahma, la madre de las serpientes los ha maldecido desde la antiguedad, diciendo: ¡El que tiene el viento a su auriga (Agni) deberá ser quemado en todo sacrificio Janamejaya! Para neutralizar la maldición el jefe de las serpientes casó a su hermana con ese Rishi espiritual de votos excelentes. El Rishi se casó por los ritos ordenados en las escrituras y de ellos nació un niño llamado Astika. Un asceta ilustre, versado en los vedas y en sus ramas, quien miró a todos, incluso con un solo ojo y removió el miedo de ambos padres.


El sacrificio de la serpiente

Entonces, después de un largo tiempo, un rey descendiente de la línea Pandava, celebró un gran sacrificio conocido como  el “Sacrificio de la Serpiente”, después de que ese sacrificio había comenzado para la destrucción de las serpientes, Astika liberó a los Nagas, a Sus hermanos y sus tíos maternos y otras serpientes (de una muerte ardiente). Así como a sus padres también por engendrar descendencia. Oh Brahmana, y por sus austeridades, diversos votos y el estudio de los Vedas, se liberó de todas sus deudas. Debido a esos sacrificios, en los que varias clases de ofrendas fueron hechas, lo que propició a los Dioses. Por practicar el modo de vida Bhahmacharya, él concilió a los Rishis y engendrando al descendiente gratificó a sus ancestros.

 “Así, Jaratkaru, de votos rígidos, cumplió la deuda pasada que debía a sus parientes quienes siendo liberados,  ascendieron al cielo. Así, la adquisición del gran mérito, Jaratkaru, después de muchos años, fue al cielo, dejando a Astika atrás. Esta es la historia de Astika que he relatado debidamente, ahora dime, Oh tigre de la raza Bhrigu, que más debo narrar”.

Así termina la décimo quinta sección en el Astika Parva del Adi Parva.