Continuación del Astika Parva

 “Sauti dijo”: Entonces los Daityas y los Danavas equipados con armaduras de primera clase y varias armas atacaron a los dioses. El valiente Señor Visnu en forma encantadora acompañado por Nara engañó a los Danavas y les quitó el Amrta de sus manos.

Bebieron el Amrta

 “Todos los dioses en ese momento asustados, bebieron el Amrta con deleite, recibiéndolo de Visnu. Y mientras los dioses participaron en ella, después de lo cual tenían tanto anhelo, un Danava llamado Rahu también bebió al estar entre ellos aparentando ser un dios-. Y cuando el Amrta había llegado a la garganta de Rahu, Surya y Soma lo reconocieron e insinuaron el hecho a los dioses. Narayana instantáneamente le cortó con su disco la  cabeza bellamente decorada al Danava, quien bebía sin permiso. La gran cabeza del Danava, cortada por el disco y semejante a un pico de montaña, después se elevó hacia el cielo donde comenzó a pronunciar terribles gritos. Mientras el tronco sin cabeza del Danava, cayendo sobre la tierra y rodando sobre ella, hizo que la tierra temblara junto con sus montañas, bosques e islas. A partir de ese momento hubo una pelea de muchos años entre la cabeza de Rahu, Surya y Soma, hasta el día que fue devorado por Surya y Soma (durante eclipses solares y lunares).

Narayana renunció a su forma femenina

 “Entonces Narayana renunció a su forma femenina encantadora y lanzó muchas armas terribles a los Danavas, haciéndolos temblar. Así en las orillas del mar de agua salada, comenzó la terrible batalla entre los dioses y los Asuras. Puntiagudos dardos y lanzas así como varias armas comenzaron a ser descargadas por todos lados. Mutilados con el disco y heridos por espadas, dardos y masas, los Asuras vomitaban mucha sangre mientras yacían postrados sobre la tierra. Separados de los troncos, por fuertes armas de doble filo, de sus cabezas adornadas con oro brillante, cayeron continuamente durante el combate. Sus cuerpos estaban empapados en sangre. Los Asuras yacían muertos en todas partes. Parecía como si todos los picos estuvieran teñidos de rojo en todos los alrededores. Los gritos de angustia se escuchaban por todas partes. Los guerreros que luchaban en una distancia se derribaron unos a otros  por los misiles de hierro afilados  y los que luchaban de forma cercana se mataron los unos a los otros con los golpes de sus puños. El aire se llenó con los gritos de angustia. En todas partes se oían los sonidos de alarma- “córtalos”, “perfóralos”,  “a ellos”, “arrójalos” “avancen”.

Con gran Fuerza

 “Y cuando la batalla estaba en su apogeo con fiereza, Nara y Narayana entraron en el campo. Narayana viendo al arco celestial en las manos de Nara, llamó a su propia arma,  el disco que destruye Danavas. Y el disco,  Sudarshana, destructor de enemigos, así como Agni en refulgencia y temible en la batalla vino del cielo tan pronto como lo pensó. Y al llegar, Narayana quien posee una energía feroz, con armas cual trompa de elefante, lanzó con gran fuerza el arma del lustre  extraordinario, brillante como fuego ardiente, terrible, capaz de destruir ciudades hostiles. Y el disco ardiente como el fuego que consume todas las cosas al final de la Yuga, arrojado con fuerza de las manos de Narayana y cayendo constantemente en todas partes, destruyó a miles de  Daityas y a los Danavas. Algunas veces, ardió como fuego consumiéndolos a todos, otras veces los hirió mientras recorría el cielo, y otras, cayendo en la tierra bebió su sangre como un duende”.

Miles de Guerreros gritaron

 “Por otro lado, los Danavas, blancos como nubes de lluvia de las cuales cae la lluvia, que poseen gran fuerza y corazón valiente, ascendieron al cielo y lanzaron miles de montañas continuamente,  hostigando a los dioses. Esas terribles montañas, como masas de nubes, como árboles y tapas blancas, cayeron desde el cielo, chocando unas con otras produciendo un gran ruido. Y cuando miles de guerreros gritaron sin interrupción en el campo de batalla y las maderas sobre las montañas comenzaron a caer alrededor, la tierra tembló junto con sus bosques. Luego, el divino Nara apareció en escena del terrible conflicto entre los Asuras y los Ganas (los seguidores de Rudra), y reduciendo a polvo esas rocas por medio de su cabeza de oro y flechas, cubrió los cielos con polvo. Por lo tanto, desconcertado por los dioses y viendo la furiosa discusión recorriendo los campos del cielo como una llama ardiente, los poderosos Danavas entraron a las entrañas de la tierra mientras que otros se hundieron en las aguas del mar de sal”.

 “ Y  después de ganar la victoria, los dioses ofrecieron sus debidos respetos a Mandara y lo colocaron en su propia base. Los dioses productores de néctar hicieron que los cielos resonaran con sus gritos y se fueron a sus propios domicilios. Y los dioses, regresaron a los cielos, disfrutando grandemente. Indra y las otras deidades entregaron a Narayana el envase de Amrta para que lo guardara cuidadosamente”.

Así termina la sección diecinueve del Astika Parva del Adi Parva