Continuación del Astika Parva

“Sauti dijo”: ‘ El sacrificio de  serpiente entonces comenzó según la debida forma.  Los sacerdotes sacrificatorios, competente en sus deberes respectivos según la ordenanza, vestido de  prendas de vestir negras y sus  ojos rojos  de contacto con el humo,  vertieron  la mantequilla clarificada en el fuego que anuncia con grandes titulares, pronunciando los mantras apropiados e induciendo los corazones de todas las serpientes a temblar de  miedo, echaron mantequilla clarificada en la boca de Agni,  pronunciando los nombres de las serpientes.

Las serpientes comenzaron a caer

Las serpientes comenzaron a caer en el fuego resplandeciente, entumecidas y lastimosamente invocándose  una  a la otra.  Y aumentando  la respiración con fuerza,  trenzándose  una a   otra con sus cabezas y  colas, vinieron en grandes cantidades y cayeron en el fuego.  La blanca, la negra, la azul, las viejas y las jóvenes,   todas cayeron  por igual en el fuego, pronunciando gritos diversos.   Esas midiéndole a un krosa, y  midiendo un yojana, y esa a la medida de un gokarna, cayeron continuamente con gran violencia  de  primeras en el fuego.  Los centenares y los miles y las decenas de miles de serpientes, despojaron de todo control sobre sus extremidades, perecieron en esa ocasión.  En medio de esas que perecieron, hubo  una cierta cantidad que parecían  como caballos, otras  como troncos análogos de elefantes, y los otras de enormes cuerpos y   fuerza como elefantes enloquecidos de colores y  veneno virulento,   diversas envenenando, terribles y  mirando como mazas amuebladas con zapatillas con clavos de hierro, de gran fuerza, nunca  inclinadas  para morder, las serpientes, afectadas por la maldición  de su madre, cayeron  en el fuego.'”